México logró la recuperación de tres piezas arqueológicas que se encontraban en Nueva York, incluyendo una que formaba parte de la colección del Museo Metropolitano de Arte.
Estas piezas fueron restituidas tras un proceso de investigación y gestión diplomática, con el objetivo de preservar el patrimonio cultural mexicano.
La devolución de estos objetos representa un avance en la protección y recuperación de bienes culturales que habían sido trasladados fuera del país de manera irregular.

