El presidente Donald Trump ordenó la pausa de los ataques militares contra Irán tras casi dos semanas de bombardeos diarios, motivado por alertas de mandos militares y el vicepresidente J.D. Vance sobre el posible agotamiento de municiones y capacidades defensivas.
La decisión se tomó luego de que el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, advirtiera que una escalada mayor en el conflicto podría dejar al Ejército estadounidense sin sistemas clave de defensa, como los interceptores de misiles. Estas preocupaciones fueron expuestas durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca el viernes pasado, donde también participó Vance, quien expresó inquietudes similares sobre el desgaste de recursos bélicos.
Trump señaló que aún analiza la posibilidad de un “ataque masivo” contra Irán, pero enfatizó que la pausa busca dar mayor espacio a la diplomacia. En ese sentido, confirmó que funcionarios estadounidenses mantienen negociaciones con representantes iraníes para buscar una solución al conflicto.
Reacciones oficiales y contexto militar
El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, negó que exista un racionamiento de armas o equipo de defensa en el Pentágono. Waltz aseguró que el Ejército cuenta con todo lo necesario para llevar a cabo la campaña con eficacia y calificó como “tonterías” las filtraciones que sugieren lo contrario.
Esta pausa se produce dos semanas después de que se reintensificaran las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, tras la terminación del memorando de entendimiento firmado en junio para pausar las agresiones. Desde el 28 de febrero, fecha en que iniciaron los bombardeos, el Ejército estadounidense ha llevado a cabo casi 14 días consecutivos de ataques, pero en las últimas dos noches no se han reportado nuevas acciones militares.
La Casa Blanca mantiene la postura de evaluar todas las opciones disponibles, mientras el Ejército estadounidense se prepara para continuar con la estrategia que se considere más adecuada conforme avance la situación.

