La familia de la maestra jubilada Celia Porchas trabaja para actualizar el récord Guinness que certifica su colección de tazas como la más grande del mundo, con el objetivo de preservar el legado que ella dejó en Hermosillo, Sonora.
Orígenes y crecimiento de la colección
La colección comenzó en 1980, cuando Celia recibió una taza de regalo de su hermana Lidia. A partir de ese momento, amigos, exalumnos y familiares comenzaron a enviarle tazas, incrementando paulatinamente el número de piezas. Celia organizó las tazas en estructuras con forma de rombo dentro de su cocina, donde cada taza contaba con un sistema de registro que incluía el nombre del donante, la fecha de entrega y un número de secuencia.
Para albergar la creciente colección, la infraestructura de la casa en la colonia San Benito se adaptó con estantes, sistemas de sujeción y habitaciones adicionales, permitiendo que la colección se expandiera sin perder orden ni control.
Certificación y crecimiento hasta 2022
En 2005, bajo la gestión de Rodrigo Alberto Peña Porchas, se realizó el proceso de certificación ante Guinness World Records, que oficializó la existencia de 5,533 tazas en la colección. A partir de entonces, la colección continuó creciendo hasta superar las 17,000 tazas para el 26 de enero de 2022, fecha del fallecimiento de Celia.
La colección ha sido documentada mediante reportajes, entrevistas y visitas de medios de comunicación. Incluso personajes como Cepillín visitaron la casa y dejaron tazas autografiadas, sumando valor simbólico a la colección.
Preservación del legado y actualización del récord
Actualmente, la familia enfrenta retos para convertir la colección en un museo público, debido a las dificultades logísticas y los requerimientos de donación de inmuebles. Además, la actualización formal del récord Guinness implica nuevas inversiones para cubrir costos de registro y envío.
Roberto Peña Porchas ha desarrollado una ruta técnica clara para la actualización del récord, respaldada por la documentación acumulada durante décadas. El valor de la colección se atribuye a la disciplina de Celia y a la red de relaciones que construyó durante más de 30 años como maestra en la escuela Ángel Arriola.

