La administración mexicana descartó presentar una demanda contra SpaceX por los residuos de cohetes que podrían caer en la frontera con Tamaulipas, y en cambio optó por mantener una coordinación directa con la empresa y el Gobierno de Estados Unidos.
Claudia Sheinbaum informó que la estrategia actual busca establecer un canal de comunicación para que SpaceX y las autoridades estadounidenses notifiquen a México sobre los próximos lanzamientos desde la plataforma ubicada en Texas, que opera desde 2014. El objetivo es definir reglas claras para evitar que los restos de los cohetes caigan en territorio mexicano.
Supervisión y coordinación interinstitucional
José Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, explicó que un grupo de dependencias federales, incluyendo la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Marina, se encarga de supervisar el cumplimiento del protocolo de notificación y dar seguimiento a los lanzamientos para evaluar posibles riesgos ambientales.
Respecto al lanzamiento más reciente, ocurrido aproximadamente el 13 de julio, Merino aseguró que no se registró la caída de residuos en territorio ni aguas mexicanas. Además, reiteró que se mantiene el mecanismo de coordinación para continuar evaluando cualquier riesgo ambiental derivado de estas operaciones.
Alternativa a la vía legal
Sheinbaum subrayó que, por ahora, se ha privilegiado la comunicación con SpaceX y el Gobierno estadounidense en lugar de acudir a acciones legales. “Se optó, primero, por la comunicación, más que por la demanda”, señaló, y agregó que si en el futuro se considerara necesario, se evaluaría la posibilidad de una demanda.
La plataforma de SpaceX en Texas ha sido utilizada desde 2014 para realizar lanzamientos, y la administración mexicana busca mantener un diálogo abierto para proteger el territorio nacional de los impactos que puedan generar los residuos de cohetes.

