La administración Trump, encabezada por el secretario Marco Rubio, busca establecer a Uruguay como un nuevo destino para la deportación de migrantes cubanos desde Estados Unidos. Esta estrategia se suma a las deportaciones previas hacia México, países africanos y la propia Cuba.
Negociaciones y motivos de Uruguay
Durante varios meses, el Departamento de Estado ha sostenido conversaciones con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay para concretar un acuerdo que permita recibir a cubanos deportados. Uruguay, con una población de 3.4 millones de habitantes y una política migratoria relativamente abierta, participa en estas negociaciones motivado por la necesidad de trabajadores inmigrantes y el interés de mantener buenas relaciones con la administración estadounidense.
El ministro del Interior uruguayo, Carlos Negro, destacó la tradición del país en acoger inmigrantes y la intención de regularizar la situación de los migrantes cubanos para facilitar su acceso al empleo y servicios sociales. La opinión pública en Uruguay se muestra mayoritariamente favorable a la inmigración, y aunque las deportaciones son poco frecuentes, el país ha recibido casi 24,000 solicitudes de asilo de cubanos en el último año, según datos de Naciones Unidas.
Contexto de las deportaciones y condiciones de los migrantes
En marzo, el gobierno de Trump informó que había deportado a 6,000 cubanos a México, donde enfrentan dificultades laborales. Además, algunos migrantes han sido enviados a países africanos como Eswatini y Sudán del Sur, donde permanecen en centros de detención. La política forma parte de una iniciativa para encontrar países receptores de migrantes deportados, aunque ha sido criticada por enviar personas a lugares sin vínculos previos o con antecedentes de violaciones a derechos humanos.
El gobierno cubano, que generalmente se ha negado a aceptar deportados, permitió este año varios vuelos de retorno. Mientras tanto, algunos cubanos en Estados Unidos con familiares en Uruguay podrían beneficiarse de la posibilidad de reunificación familiar en el marco de este nuevo acuerdo.
Impacto y críticas a la política migratoria
Marco Rubio ha expresado preocupación por una posible migración masiva desde Cuba, en un contexto donde la campaña económica de Trump ha bloqueado envíos de petróleo a la isla, agravando las condiciones que impulsan la salida de cubanos. Desde la administración Clinton se han implementado medidas para limitar la Ley de Ajuste Cubano de 1966, que otorgaba residencia rápida a migrantes cubanos, y bajo Trump se han cerrado vías para obtener residencia permanente y ciudadanía.
Se estima que 600,000 cubanos están en riesgo de deportación, según María José Espinosa. Investigadores y defensores de derechos humanos, como Ada Ferrer y Yael Schacher, han señalado que las deportaciones masivas violan derechos y que las opciones ofrecidas para los deportados son insuficientes. En este sentido, Uruguay es considerado la opción menos mala debido a su sistema de asilo seguro y funcional, aunque los migrantes enfrentan retos económicos en un país con costo de vida elevado.
Muchos cubanos que llegan a Uruguay viven inicialmente en pensiones y trabajan en empleos como repartidores, conductores de Uber, cuidadores y guardias de seguridad. Leydis Aguilera, cubana residente en Uruguay desde hace 16 años y miembro del Parlamento Nacional, ha destacado la bienvenida que reciben los migrantes en el país.

