El gobierno de Estados Unidos evalúa ampliar su campaña antidrogas en Latinoamérica con operaciones terrestres, informó el secretario de Defensa, Pete Hegseth, durante una conferencia en Panamá. Esta estrategia complementaría los ataques a embarcaciones vinculadas al narcotráfico que comenzaron en septiembre pasado.
Expansión de la ofensiva antidrogas
Desde septiembre, Estados Unidos ha llevado a cabo bombardeos contra presuntas narcolanchas en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico oriental, con un saldo de al menos 215 personas muertas. Ahora, el Pentágono trabaja con aliados regionales para replicar esa capacidad operativa en tierra, enfrentando a organizaciones designadas terroristas (DTO) que operan en diversos países latinoamericanos.
Hegseth explicó que esta nueva fase busca atacar a las redes de narcotráfico dondequiera que operen, con énfasis en Ecuador y Colombia, países con los que ya se colabora para implementar esta estrategia. “Será el mismo efecto en tierra, y por eso estamos trabajando con Ecuador, Colombia, con socios para llevar la lucha a los DTO en tierra”, afirmó.
Alianzas y alcance regional
La ofensiva terrestre forma parte de una alianza integrada por 19 países, incluyendo a Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Honduras y Perú, agrupados en la Coalición Anticárteles de las Américas. México, pese a ser un punto clave en el tráfico de fentanilo, no forma parte de esta coalición, aunque Hegseth reconoció su importancia en el combate contra el narcotráfico.
El funcionario estadounidense comparó la postura contra las organizaciones narcotraficantes con las acciones contra grupos terroristas como ISIS y Al Qaida, señalando que estas redes representan una amenaza directa para Estados Unidos y sus aliados. “No vamos a pasarlos por un proceso judicial donde sabemos que serán liberados. Vamos a destruir estas redes con todas las capacidades del gobierno estadounidense”, aseguró.
Contexto y críticas
La campaña de bombardeos ha generado cuestionamientos de juristas y organizaciones de derechos humanos debido a las ejecuciones extrajudiciales que implican las operaciones. Sin embargo, Hegseth defendió la estrategia como necesaria para evitar que los narcotraficantes evadan la justicia y continúen operando.
Los ejercicios militares en Panamá, que reunieron a cerca de veinte países, sirvieron como marco para anunciar estos planes y reforzar la cooperación regional en materia de seguridad y lucha antidrogas.

