El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, expresó su gratitud hacia Israel y su primer ministro, Benjamín Netanyahu, por el envío de ayuda humanitaria y un equipo de rescatistas tras el terremoto que sacudió el centro y suroeste del país el pasado lunes.
Respuesta internacional y colaboración entre Colombia e Israel
Durante una llamada telefónica que calificó como “muy cálida y enriquecedora”, De la Espriella agradeció personalmente a Netanyahu por el apoyo recibido en un momento crítico para Colombia. El mandatario destacó que esta asistencia marca un nuevo comienzo en las relaciones entre ambos países, las cuales se habían deteriorado durante la administración anterior, cuando en mayo de 2024 el gobierno de Gustavo Petro decidió romper relaciones diplomáticas con Israel debido a la guerra en Gaza.
Israel envió un contingente de 82 militares de sus Fuerzas de Defensa (FDI), compuesto por rescatistas, ingenieros y especialistas, quienes arribaron el viernes a Cali, una de las ciudades más afectadas por el sismo. El mayor Rony Kaplan, portavoz de las FDI, informó que el grupo trabajará en coordinación con las autoridades locales para acceder a zonas colapsadas y buscar sobrevivientes.
Unidad Nacional de Rescate y Salvamento de Israel
La delegación forma parte de la Unidad Nacional de Rescate y Salvamento de Israel, que ha realizado operaciones internacionales desde 1953. La misión en Cali representa la operación número 39 de esta unidad en el extranjero, reafirmando su experiencia en labores de emergencia y rescate.
Impacto del terremoto y apoyo regional
El sismo tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y ha dejado hasta ahora 294 personas fallecidas, 3,935 heridas y 320 desaparecidas, según datos de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Además de Israel, el presidente De la Espriella agradeció al mandatario de Paraguay, Santiago Peña, por el envío de más de 50 toneladas de medicamentos, insumos médicos y alimentos para los afectados.
La autorización para el ingreso de rescatistas internacionales tardó dos días en ser concedida, lo que generó críticas y sospechas sobre posibles criterios políticos en la selección de los equipos que participaron en las labores de rescate.

