En Sonora, la elección para designar a la defensora o defensor de la Cuarta Transformación está próxima a definirse, con una competencia marcada entre dos mujeres: Lorenia y Célida. Ambas figuras, integradas ya a Morena, protagonizan un pulso político que refleja tensiones internas y diferencias ideológicas.
Perfil y críticas desde la contienda
Desde el entorno de Lorenia, se cuestiona la trayectoria de Célida, señalándola por su militancia en el PAN, la ausencia de un linaje de izquierda y la falta de conexiones con el Comité Directivo Municipal de Morena en Sonora (CDMEEX). Además, se le reprocha haber perdido las dos últimas elecciones y un estilo comunicativo considerado excesivo.
Por su parte, Célida enfrenta señalamientos de sectarismo y favoritismo hacia sus allegados, entre los que se incluyen figuras vinculadas al padrecismo, como Paco Bueno, y comunicadores cercanos al PAN. Su equipo de comunicación incluye a un administrador que forma parte de su círculo cercano.
Contrastes en imagen y apoyo
Célida es reconocida por su cercanía con la población y su actitud trabajadora, sin pretensiones de protagonismo. En alguna ocasión ha declarado su pertenencia al Opus Dei, un dato que añade matices a su perfil político. Además, cuenta con el respaldo de Palacio, aunque con ciertas reservas.
En contraste, Lorenia es descrita como una persona pulcra, con una voz fina y un estilo que evita confrontaciones públicas. Sin embargo, se le atribuye una agresividad en el ámbito interno y una falta de dedicación al trabajo de campo, aspectos que generan dudas sobre su desempeño.
Dinámica interna y futuro de la competencia
Aunque ambas llegaron tarde a Morena, ya están bien integradas en el partido. Se percibe que, a pesar de la rivalidad, no buscarán dañarse mutuamente durante el proceso electoral, lo que podría favorecer una competencia más ordenada y menos conflictiva en los próximos días.

