Un estudio realizado en Estados Unidos demostró que el videojuego educativo PlaySmart puede disminuir los síntomas de depresión en adolescentes durante al menos un año. La investigación, llevada a cabo por la Facultad de Medicina Geisel de Dartmouth, evaluó a 532 estudiantes de secundaria de Connecticut, con edades entre 16 y 19 años.
El ensayo clínico dividió a los participantes en dos grupos: 269 alumnos jugaron PlaySmart una hora semanal durante seis semanas, mientras que 263 estudiantes formaron el grupo de control y jugaron videojuegos sin contenido terapéutico. A los 12 meses, quienes utilizaron PlaySmart mostraron una reducción significativa en sus síntomas depresivos, medidos con la escala PHQ-8.
Además de disminuir los síntomas, el videojuego fomentó una mayor disposición entre los adolescentes para buscar ayuda psicológica profesional. PlaySmart está diseñado para prevenir conductas de riesgo y presenta situaciones en las que los jugadores deben identificar señales de depresión en sus amigos y decidir acudir a un adulto en caso de crisis.
Una característica destacada del videojuego es la posibilidad de regresar en la historia para analizar decisiones tomadas y explorar diferentes alternativas, lo que contribuye a la reflexión y aprendizaje en torno a la salud mental.
Impacto transversal y respaldo científico
Los beneficios observados se mantuvieron independientemente del sexo, grupo étnico, nivel escolar y otros factores demográficos, lo que refuerza la versatilidad de PlaySmart como herramienta preventiva. Los resultados de este estudio fueron publicados en la revista JAMA Network Open, consolidando la evidencia científica sobre el potencial de los videojuegos educativos en la promoción de la salud mental en adolescentes.
Este avance representa una oportunidad para integrar recursos digitales en programas escolares y comunitarios que busquen apoyar a jóvenes con síntomas depresivos moderados o severos, facilitando la canalización oportuna hacia servicios profesionales de salud.

