El primer ministro de Canadá, Mark Carney, criticó duramente la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles del 50 por ciento a los autos y acero canadienses a partir del 1 de enero de 2027, señalando que esta medida busca destruir sectores clave de la economía canadiense.
Fracasaron las negociaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos
Carney explicó que las negociaciones comerciales entre ambos países no lograron un acuerdo debido a condiciones que calificó de injustas y que ponían en riesgo industrias fundamentales como la automotriz y la del aluminio. “En estas negociaciones, los estadounidenses quieren destruir nuestros principales sectores, incluidos el del automóvil y del aluminio, con condiciones negociadoras que son injustas”, afirmó el primer ministro canadiense.
Ante la imposición de aranceles, Carney defendió la decisión de Canadá de abandonar las conversaciones, calificando el acuerdo propuesto como un mal trato para su país. Además, señaló que las amenazas arancelarias no son una sorpresa y que Canadá mantendrá una postura calmada, aunque no descartó tomar otras medidas si fuera necesario.
Canadá destaca su papel estratégico en la cadena de suministro estadounidense
Contrario a la afirmación de Trump de que Estados Unidos no necesita a Canadá, Carney enfatizó la importancia de su país como proveedor energético y de minerales críticos, así como de productos esenciales para la cadena de suministro estadounidense, especialmente en el sector automotriz. “No es verdad. Somos proveedores energéticos. Proporcionamos minerales críticos y productos clave para su cadena de suministro, en el sector del automóvil y en otros sectores”, declaró.
Respecto a la posibilidad de restringir exportaciones de electricidad y petróleo a Estados Unidos, Carney evitó dar una respuesta directa, pero reiteró que Canadá defenderá sus intereses.
Defensa de la protección del francés y llamado a una relación basada en respeto mutuo
Carney también respondió al representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, quien calificó como “dato curioso” la demanda canadiense de proteger el idioma francés. El primer ministro insistió en que esta protección no es un tema trivial para los canadienses, sino un derecho fundamental. “No es una broma divertida. No es un dato curioso para los canadienses. Es un derecho”, afirmó.
Finalmente, Carney dejó abierta la posibilidad de regresar a la mesa de negociaciones siempre que Estados Unidos adopte una postura que respete la soberanía e independencia de Canadá y establezca una relación basada en una verdadera asociación. “Una actitud en las negociaciones en las que se considere a Canadá una subsidiaria de EU es algo que no vamos a aceptar”, concluyó.

