El martes 1 de septiembre de 2026, Estados Unidos retomó sus operaciones militares contra objetivos en Irán, poniendo fin a un mes sin acción bélica directa. Esta decisión fue ordenada por el expresidente Donald Trump, quien advirtió que una respuesta más severa podría seguir si Irán toma represalias.
Los ataques del domingo anterior y los realizados el martes se dirigieron principalmente contra fuerzas de la Guardia Revolucionaria iraní, acusadas de intentar colocar minas en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. El Comando Central de Estados Unidos informó que la acción fue limitada y precisa, enfocada en neutralizar una amenaza inminente en esa zona.
La escalada militar amenaza con reactivar un conflicto que ya supera los seis meses, generando tensión en la región de Medio Oriente. Irán respondió con advertencias contundentes a través del Estado Mayor General de sus Fuerzas Armadas y su mando militar conjunto, quienes prometieron golpes aplastantes y devastadores contra Estados Unidos en caso de nuevas agresiones.
La televisión estatal iraní reportó que los ataques estadounidenses afectaron una fábrica de harina de pescado en la isla de Qeshm y varios objetivos civiles en la provincia de Hormozgán, lo que podría complicar aún más la situación.
Impacto en los mercados internacionales
La confrontación ha provocado un aumento significativo en los precios internacionales del petróleo. El crudo acumula un incremento superior al 50% en lo que va del año, mientras que en Estados Unidos el precio de la gasolina regular alcanzó 4.10 dólares por galón, comparado con los 3.19 dólares del mismo periodo del año anterior, según datos de AAA.
El estrecho de Ormuz, cerrado efectivamente por Irán desde el inicio del conflicto, se mantiene como el epicentro de esta disputa. La importancia estratégica de esta vía marítima hace que cualquier acción militar en la zona tenga repercusiones globales.
Declaraciones y perspectivas
Donald Trump reiteró en redes sociales que si Irán responde a los ataques, Estados Unidos aplicará un golpe más duro y elevado, aunque aseguró que este no será el mayor ataque posible. Además, reconoció que podrían ser necesarios más ataques para neutralizar las amenazas.
El Comando Central estadounidense enfatizó que las operaciones buscan proteger la navegación y la seguridad en el estrecho de Ormuz, donde la Guardia Revolucionaria iraní ha intentado colocar minas navales que representan un riesgo inmediato para las fuerzas y buques comerciales en la región.

