La película Backrooms se ha consolidado como uno de los mayores éxitos de taquilla en 2026, al transformar una idea surgida en internet sobre pasillos interminables en una experiencia cinematográfica que explora el miedo a la alienación y el vacío cotidiano.
El proyecto nació en 2019 como una creepypasta en un foro de internet, donde se describía la inquietante sensación de quedar atrapado en espacios monótonos y desolados, propios de oficinas o pasillos de hoteles. Kane Parsons, un joven creador conocido como Kane Pixels, llevó esta idea a YouTube con videos de metraje encontrado que transmitían una atmósfera opresiva y solitaria.
Su adaptación a la pantalla grande, distribuida por A24, superó los 80 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos, demostrando que el terror no requiere efectos especiales complejos, sino una atmósfera que conecte con temores profundos y cotidianos.
La película se aleja del horror tradicional con monstruos y sustos repentinos para abordar temas como la alienación, la rutina y el desgaste emocional en un mundo capitalista. El protagonista, interpretado por Chiwetel Ejiofor, es un hombre que ya vive en un estado de liminalidad antes de enfrentar el extraño universo de Backrooms.
Además, la producción utiliza una estética que remite a lo analógico y lo casero, con imágenes pixeladas y sonidos ambientales que evocan nostalgia y melancolía por futuros no realizados, un concepto conocido como hauntología.
El filme también introduce una mitología propia, con la empresa ficticia Async Foundation, que aporta un marco científico y burocrático a la historia, transformando el miedo en una metáfora sobre el desorden y la deshumanización.

