En la Ciudad de México, autoridades de Estados Unidos y México sostuvieron la tercera ronda de negociaciones bilaterales para discutir la posible aplicación de aranceles al acero chino en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La propuesta estadounidense busca que México implemente medidas similares a las establecidas en la Sección 232, que actualmente impone un arancel del 50% al acero y aluminio provenientes de China y otras economías.
Propuesta estadounidense y respuesta mexicana
Estados Unidos solicitó a México adoptar un esquema arancelario comparable al suyo para proteger la industria siderúrgica norteamericana. Actualmente, México aplica un sistema variable de aranceles que puede alcanzar hasta el 25% para acero importado de países sin acuerdos comerciales. Como parte de las negociaciones, México ha mostrado disposición para analizar la propuesta y habría ofrecido reducir significativamente sus compras de acero procedente de China.
Impacto en la industria y reglas de origen
La industria siderúrgica estadounidense presiona para que México y Canadá adopten restricciones equivalentes a las de Estados Unidos, con el objetivo de mantener un trato preferencial para el acero producido en los tres países del T-MEC. Además, los productores buscan elevar del 70% al 85% la proporción de acero norteamericano que deben utilizar los fabricantes de automóviles, fortaleciendo así las reglas de origen y limitando la participación de materiales provenientes de terceros países.
Continuidad de las negociaciones
Las conversaciones entre Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, y Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores de México, continuarán en Washington durante septiembre de 2026. Estas negociaciones forman parte de un esfuerzo conjunto para evitar prácticas de ‘free-riding’, término utilizado para describir la obtención de beneficios comerciales sin asumir compromisos dentro del tratado.
Además, México aprobó nuevos aranceles para alrededor de 1,500 productos provenientes de países sin tratados comerciales, que entrarán en vigor a principios de 2026, como parte de una estrategia más amplia para proteger su mercado y cumplir con los compromisos del T-MEC.

