El brote de ébola en la República Democrática del Congo continúa su avance acelerado, con un saldo de 2 mil 744 muertes y 5 mil 713 casos confirmados hasta el 25 de agosto de 2026, informó el secretario general de la ONU, António Guterres. Este brote se ha convertido en el más rápido registrado hasta ahora, superando la capacidad de respuesta para contenerlo.
Según Guterres, se registran aproximadamente 500 nuevos casos cada semana, afectando de manera significativa a mujeres y niños. Además, más de 40 trabajadores sanitarios han perdido la vida en la lucha contra la enfermedad, mientras que otros han resultado infectados. La situación se agrava por los ataques a centros de tratamiento y ambulancias, lo que dificulta aún más la atención médica.
Respuesta internacional y desafíos
La respuesta al brote está encabezada por el Gobierno congoleño con el respaldo de la ONU, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros socios internacionales. Hasta la fecha, la ONU ha destinado más de 80 millones de dólares para enfrentar la crisis sanitaria. Sin embargo, el plan humanitario presentado por la ONU, que requiere 2 mil 130 millones de dólares, solo cuenta con el 48 por ciento de financiamiento, quedando pendientes mil 100 millones para continuar con la respuesta.
Guterres advirtió que los recursos actuales solo alcanzarán para unas semanas, no para meses, y enfatizó la necesidad urgente de más atención, voluntad política y recursos para detener la tragedia humana que representa este brote.
Contexto complejo
El brote ocurre en un país marcado por décadas de conflicto, con sistemas sanitarios sobrecargados e infraestructuras deficientes, lo que complica la contención del virus. A pesar de ello, el secretario general de la ONU aseguró que el brote se puede detener si se incrementan los esfuerzos y la cooperación internacional.

