La selección de Bélgica expresó su inconformidad con la FIFA luego de que el jugador Balogun fuera habilitado para jugar a pesar de haber sido expulsado en un partido del Mundial 2026, señalando una posible violación al reglamento del torneo.
El reclamo se centra en que, según las reglas oficiales, un jugador expulsado debe cumplir una suspensión automática que, en este caso, no se habría respetado. Bélgica considera que esta decisión afecta la equidad y el cumplimiento normativo del campeonato.
La FIFA no ha emitido un comunicado oficial aclarando el motivo por el cual Balogun fue autorizado a participar en el siguiente encuentro, lo que mantiene abierta la polémica entre las federaciones y aficionados.

