En San Pedro, Sonora, un burro conocido como el burro de Morales se ha ganado el cariño de la comunidad por su carácter dócil y su participación en actividades cotidianas y festividades locales. Este animal, parte esencial de la vida diaria y cultural del pueblo, acompaña a Morales en sus labores y se convierte en protagonista durante las posadas decembrinas.
Rutina diaria y trabajo en el pueblo
Cada mañana, a las 5 de la mañana, Morales y su burro atraviesan las calles del pueblo para cargar leña, que luego venden. Durante este recorrido, el burro genera gran alboroto entre los habitantes, quienes aprovechan para acariciarlo y ofrecerle frutas o verduras. La relación entre Morales y su animal es cercana y afectuosa; todas las mañanas, Morales le canta y le proporciona zacate y agua para su cuidado.
Protagonista de las posadas navideñas
Durante las posadas que se celebran del 16 al 24 de diciembre, Teresita organiza eventos con niños en los que el burro de Morales tiene un papel central. En estas procesiones, el burro transporta a una niña vestida de la Virgen y a un niño que representa a San José, encabezando así la celebración religiosa. Al concluir las posadas, el animal muestra su alegría haciendo girar su cola con entusiasmo, un gesto que refleja su participación activa en la tradición.
Trabajo en la cocina durante el verano
En la temporada de verano, el burro colabora con Alejandrina en la cocina, donde utiliza su fuerza para hacer girar una piedra circular de aproximadamente tres metros de diámetro en una tahona, con el fin de moler maíz. Esta labor es fundamental para la preparación del pinole, un alimento tradicional en pueblos y rancherías de Sonora que, mezclado con agua, se convierte en una bebida fresca e hidratante para la comunidad. Además de su utilidad, el burro es reconocido por ser rápido en la elaboración del pinole y por su carácter encantador, incluso considerado un buen actor y conquistador.

