Ocho personas fueron sentenciadas a penas que alcanzan hasta los 100 años de prisión tras un tiroteo ocurrido en un centro migratorio en Texas.
Los condenados participaron en una protesta que derivó en violencia armada dentro de las instalaciones del centro, lo que motivó una investigación y procesos judiciales que concluyeron con las severas sentencias.
Este caso ha generado atención debido a la gravedad de los cargos y al impacto que tuvo en la seguridad del centro migratorio, ubicado en un estado fronterizo con México.

