En muchas organizaciones, la presión por alcanzar metas ambiciosas se incrementa mientras las condiciones necesarias para lograrlas permanecen insuficientes, advirtieron especialistas en gestión laboral. Esta situación genera un desequilibrio que impacta directamente en el desempeño y bienestar de los equipos de trabajo.
Demandas crecientes y recursos limitados
La teoría de las Demandas y Recursos Laborales, desarrollada por Arnold Bakker y Evangelia Demerouti, explica que el desempeño depende del equilibrio entre las exigencias del trabajo y los recursos disponibles. Estos recursos incluyen presupuesto, tecnología, autonomía, apoyo del líder, claridad en los roles, capacitación, información, retroalimentación y oportunidades para aprender.
Cuando las demandas laborales aumentan pero los recursos se mantienen iguales o disminuyen, el costo lo paga la persona, lo que puede traducirse en desgaste y bajo rendimiento. Sin embargo, pocas veces se cuestiona si los trabajadores cuentan con las herramientas necesarias para cumplir con las metas establecidas.
Paradojas en la gestión organizacional
Existe una paradoja en las organizaciones: se busca mayor productividad y equipos de alto desempeño, pero se mantienen procesos burocráticos que limitan la agilidad. Se desea innovación, pero se penaliza el error; se pide autonomía, pero se cuestiona cada decisión; se exigen mejores resultados, pero no se actualizan las herramientas ni se brinda formación adecuada a los líderes.
La teoría de establecimiento de metas de Locke y Latham señala que las metas específicas y desafiantes favorecen mejores resultados, siempre que existan condiciones concretas como capacidad, compromiso, retroalimentación y recursos. Por ello, poner una meta no basta para alcanzarla.
El papel del liderazgo responsable
Antes de cuestionar por qué no se alcanzó un objetivo, las organizaciones deben preguntarse si sus equipos cuentan con las herramientas, información, claridad de expectativas, competencias, tiempo, autonomía, retroalimentación y apoyo necesarios. Un liderazgo responsable implica elevar simultáneamente la expectativa y la capacidad organizacional para responder a ella.
Exigir más sin proporcionar más recursos conduce a gestionar el desgaste en lugar del desempeño. Es fundamental distinguir entre un equipo que no quiere dar resultados y uno que desea hacerlo pero carece de procesos, herramientas, prioridades o capacidades adecuadas.
Finalmente, las organizaciones deben reflexionar sobre qué más pueden hacer para que su gente dé lo mejor de sí, ya que exigir resultados es parte de dirigir, pero también lo es crear las condiciones para alcanzarlos.

