En la madrugada previa al partido de la selección de fútbol de Inglaterra, un grupo de aficionados intentó darles una serenata, pero fueron retirados por la policía capitalina.
Los seguidores se congregaron cerca del lugar donde se hospedaba el equipo inglés, generando presencia policial para controlar la situación y evitar disturbios.
Las autoridades mantuvieron el orden y aseguraron que la seguridad del equipo no se viera comprometida durante su estancia en la Ciudad de México.

