Kai Sato, un marinero de 39 años residente en California, fue rescatado con vida tras pasar 30 días a la deriva en el océano Pacífico cerca de Hawái. La travesía de Sato comenzó el 7 de junio de 2026, cuando zarpó en solitario desde la isla Catalina, California, en su primer viaje sin compañía.
El 20 de junio, fuertes vientos provocaron la ruptura del mástil de su velero y dañaron el teléfono de navegación, dejándolo sin medios para comunicarse o controlar la ruta. Intentó regresar a la costa de California utilizando el motor de la embarcación, pero se quedó sin combustible, lo que lo dejó completamente a la deriva.
Durante este período, Sato enfrentó condiciones extremas. Se quedó sin agua potable y tuvo que recolectar agua de lluvia para hidratarse. La comida que podía preparar requería usar agua de mar, lo que complicó aún más su situación. Además, sufrió deshidratación y una depresión severa, manifestando momentos de desesperación profunda. “Lloré durante toda una semana mientras iba a la deriva hacia el sur; me sentía fatal. Pensé en intentar encender el motor y asfixiarme, suicidarme; me sentía desesperado”, relató.
Para sobrellevar la soledad y el miedo, Sato recurrió a la meditación y a conversaciones simbólicas con el agua y el viento. También sintió la presencia espiritual de su tío fallecido, con quien había realizado una travesía similar de California a Hawái cuando era niño.
Finalmente, el 21 de julio de 2026, el buque comercial George III detectó el pequeño velero en problemas y rescató a Sato. El marinero expresó su agradecimiento a la tripulación por salvarle la vida y aseguró estar preparado para regresar a la aventura en el futuro.

