Con el cierre del periodo vacacional tras el Mundial de Futbol en México, Estados Unidos y Canadá, las plataformas de streaming como Netflix, Disney Plus, Prime Video y Vix se consolidan como la principal compañía para niños y jóvenes durante el verano de 2026. Este fenómeno no es nuevo, pero su impacto en la formación del pensamiento y los valores de las nuevas generaciones se vuelve cada vez más evidente y preocupante.
La evolución de las series y su influencia formativa
Desde la segunda mitad de la década de los 70, las series de televisión comenzaron a desplazar a los cómics como fuente de entretenimiento y modelos a seguir para niños y jóvenes. Programas como Los Ángeles de Charlie, El Hombre Nuclear, Dallas o Dinastía difundieron imágenes de autoridad, feminidad, independencia, riqueza y justicia, mientras que las series policiales convirtieron a detectives, médicos y abogados en héroes reconocibles.
La telenovela, por su parte, evolucionó para reflejar realidades más complejas, con protagonistas profesionales, mujeres divorciadas y madres solteras, como se vio en Dos mujeres, un camino, donde el matrimonio dejó de ser la única culminación posible para las historias.
El consumo masivo y la normalización de contenidos
Con la llegada de los CDs, la posibilidad de ver producciones grabadas y repetidas aumentó el consumo de series. Actualmente, la pantalla cabe en una mano y acompaña a los niños durante todo el día, sin horarios ni límites de programación. Los algoritmos de las plataformas analizan cada reacción para ofrecer contenido similar, lo que amplifica la exposición constante a estos materiales.
Entre los contenidos más polémicos se encuentran las narco-series como La reina del sur y El señor de los cielos, que socializan, heroizan y normalizan el crimen, generando una distorsión formativa especialmente en los sectores más vulnerables. En contraste, las bio-series pueden revivir o crear sentimientos hacia personajes históricos, dependiendo de la calidad del guion.
Preocupaciones y retos en la formación moral
En países como Australia y Brasil ya se discuten límites para el acceso infantil a redes sociales, mientras que en América del Norte y México crece la inquietud por entregar la formación moral de la próxima generación a sistemas diseñados para capturar su atención. Nunca había sido tan urgente enseñar a distinguir entre información, conocimiento, ficción y verdad.
Las vacaciones de verano, lejos de ser un periodo de descanso sin impacto, pueden convertirse en una trampa educativa para niños y jóvenes, quienes se forman bajo la influencia constante de las series de streaming y sus contenidos.

