El Sistema de Ordenamiento para la Producción y Comercialización de maíz blanco, implementado por el Gobierno federal junto con la industria y productores, aún no ha establecido los precios que recibirán los agricultores por sus cosechas del ciclo primavera-verano. A más de 100 días del inicio de la temporada, los productores continúan sin certeza sobre el valor de compra de su grano.
Falta de mesas de concertación y definición de precios
El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) informó que, pese a la creación de este mecanismo el pasado 20 de mayo, no se han llevado a cabo las mesas de concertación necesarias para vincular la producción esperada con la demanda real del mercado. Esto ha dejado a los agricultores sin información sobre las bases regionales de comercialización, los volúmenes contratados, el padrón de compradores y las condiciones de almacenamiento y pago.
Juan Carlos Anaya, director general del GCMA, señaló que el sistema debió considerar las condiciones particulares de cada zona productora y establecer fórmulas claras para definir precios y bases de comercialización antes del inicio del ciclo de siembra. “El ordenamiento del mercado debe realizarse antes de sembrar y contratar la cosecha, no cuando el grano ya está disponible y el productor tiene menor capacidad de negociación”, afirmó.
Impacto en los productores y retos pendientes
Los agricultores han absorbido ya los costos de semilla, fertilizantes, agroquímicos, energía, maquinaria, financiamiento y riesgos climáticos. Sin embargo, aún desconocen si el precio que recibirán por su producción será suficiente para recuperar la inversión y obtener una utilidad razonable.
El sistema tampoco ha definido mecanismos de cobertura para enfrentar riesgos ni ha establecido esquemas de contratos anticipados de comercialización o compras consolidadas de insumos básicos, aspectos que podrían brindar mayor certeza y estabilidad a los productores.
El acuerdo que dio origen al Sistema de Ordenamiento buscaba ordenar la producción, vincular la oferta con la demanda y mejorar las condiciones para la venta del maíz blanco, atendiendo los reclamos del sector agrícola. Sin embargo, a la fecha, la falta de avances en la implementación genera incertidumbre en los agricultores sobre el futuro de sus cosechas y la comercialización del grano.

