En 2025, Sonora registró 48 casos de violencia física en escuelas de educación básica y media superior, ubicándose en el octavo lugar a nivel nacional, según datos del Registro de Lesiones de la Secretaría de Salud.
El informe también señala que se reportaron cuatro casos de violencia sexual y dos de agresiones psicológicas entre estudiantes sonorenses. En estas categorías, Sonora ocupa los lugares 21 y 11 a nivel nacional, respectivamente. Los estados con mayor incidencia son Estado de México, Guanajuato y Veracruz.
La problemática del acoso escolar en Sonora volvió a la atención pública tras un caso reciente en Puerto Peñasco, donde una menor fue víctima de un video con mensajes de odio y discriminación difundido por excompañeros. La madre de la menor interpuso una denuncia para que se investigue y se detenga la circulación del material.
Juan Martín Pérez García, coordinador de Tejiendo Redes Infancia, explicó que el acoso escolar forma parte de un contexto de violencia institucional. Destacó que la comunidad educativa, incluyendo autoridades, docentes, familias y estudiantes, tiene un papel clave en prevenir y atender estas agresiones.
Las autoridades educativas tienen la obligación legal de proteger la integridad de los alumnos y sancionar el acoso. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido que esta responsabilidad aplica en escuelas públicas y privadas, conforme a la Ley General de Educación.
El especialista señaló que la crisis de seguridad nacional influye en la violencia dentro de las escuelas, donde la mayoría de los agresores son hombres. Los motivos de acoso suelen relacionarse con la apariencia física, orientación sexual, condición económica o discapacidad, usados para establecer jerarquías de poder.
Pérez García agregó que el machismo aprendido en la familia y comunidad se reproduce en las escuelas, validando conductas agresivas entre niños y adolescentes. Además, el acoso digital amplifica el daño psicológico al extenderse fuera del entorno escolar, como ocurrió en Puerto Peñasco.
Finalmente, destacó que las familias y escuelas deben enfocarse en brindar apoyo y orientación a quienes acosan, ya que a menudo también son víctimas de violencia en sus hogares, en lugar de limitarse a sancionarlos o excluirlos.

