Las confederaciones UEFA, Concacaf y la Federación Asiática de fútbol anunciaron el 10 de agosto de 2026 un boicot a todos los torneos organizados por la FIFA mientras Gianni Infantino continúe como presidente. Esta medida representa un desafío directo al liderazgo actual y abre la puerta a la posible creación de competencias independientes.
Origen del conflicto y proyecto FIFA Foward Enterprise
El boicot surge tras la revelación del proyecto FIFA Foward Enterprise (FFE) por el diario inglés Time, el cual ha generado una profunda división entre estas confederaciones y la FIFA. Las críticas se centran en la gestión de Infantino y en decisiones polémicas que han afectado la unidad del organismo.
Decisiones controvertidas y tensiones crecientes
Entre las acciones que han provocado rechazo está la entrega del premio de la paz de la FIFA a Donald Trump en diciembre de 2025, así como la organización de la Copa del Mundo 2026, que incluyó controversias como las pausas de hidratación, el espectáculo del medio tiempo y la reversión de la tarjeta roja a Florian Balogun tras una llamada telefónica de Trump.
Reacciones y futuro del fútbol mundial
El comunicado conjunto critica también la reunión extraordinaria en Marruecos, en la que solo participó un miembro electo de la FIFA, y denuncia el unilateralismo que ha caracterizado el mandato de Infantino. Las confederaciones expresaron su intención de boicotear cualquier certamen de la FIFA mientras el actual presidente permanezca en el cargo, que será hasta marzo de 2027.
Además, indicaron que podrían organizar torneos independientes como alternativa, lo que podría afectar competencias como el Mundial Sub-20 femenil de Polonia, según reportó el periodista Henry Winter.
Apoyos y divisiones dentro del organismo
A pesar del rechazo de UEFA, Concacaf y Asia, Infantino mantiene el respaldo de federaciones como la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) y la Confederación Africana de Naciones, lo que evidencia la división interna en la FIFA.
Las confederaciones opositoras subrayaron la necesidad de un nuevo liderazgo que garantice la unidad del fútbol mundial y ponga fin a las disputas que amenazan la estabilidad del deporte.

