Déficit en políticas públicas y coordinación institucional facilita el reclutamiento de menores por estructuras criminales en Honduras.
La falta de una estrategia efectiva de prevención y protección para niños y adolescentes en Honduras está facilitando que el crimen organizado reclute a menores. A pesar de que más de 24 instituciones públicas incluyen programas y acciones para la protección y atención de la niñez en sus presupuestos, persisten deficiencias acumuladas durante décadas en materia de prevención.
Las condiciones de pobreza, la falta de acceso a educación, salud y oportunidades de desarrollo, así como la ausencia de mecanismos efectivos de protección, son factores que las organizaciones criminales aprovechan para reclutar menores. Honduras ha aprobado alrededor de 130 leyes relacionadas con seguridad en las últimas dos décadas, pero muchas no han logrado los resultados esperados debido a la falta de capacidades institucionales y dificultades para convertir los recursos y el marco legal en programas con impacto real en las comunidades.
Desafíos institucionales y falta de coordinación
El problema no radica en la inexistencia de recursos, sino en la dificultad para implementarlos de manera efectiva. Existen departamentos en Honduras donde las instituciones de seguridad y justicia enfrentan dificultades para recuperar el control territorial. La falta de coordinación entre niveles e instituciones de seguridad representa una limitación importante para enfrentar el avance de las estructuras criminales.
Honduras cuenta con un Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, pero algunos compromisos adoptados no se cumplen efectivamente. Las capturas realizadas por la Policía Nacional son relevantes, aunque no garantizan la desarticulación de las estructuras criminales. Las instituciones responsables de investigar y judicializar casos carecen de capacidades suficientes, lo que debilita la respuesta contra la delincuencia.
Necesidad de una estrategia integral y sostenida
No existe suficiente voluntad política para construir una estrategia técnica de prevención que se mantenga a largo plazo y supere intereses partidarios. Las políticas basadas en endurecer la respuesta penal han sido consideradas enfoques de ‘mano dura’ y populismo penal. La prevención debe ocupar un papel central en las políticas públicas para garantizar el acceso efectivo a educación, salud, protección y desarrollo para niños y adolescentes.
“La situación alcanza niveles particularmente preocupantes por la edad de algunos de los menores involucrados.” También se destaca que “la consecuencia, según su planteamiento, es que pueden existir esfuerzos importantes en las primeras etapas de la respuesta contra la delincuencia que pierden fuerza cuando las instituciones responsables de investigar y judicializar los casos no cuentan con las capacidades suficientes.” Además, se subraya que “también implica fortalecer las instituciones, mejorar la coordinación entre ellas y atacar las condiciones que permiten que las organizaciones criminales encuentren en la vulnerabilidad de los menores un espacio para expandir sus actividades.”
Sin una estrategia integral y coordinada, será difícil impedir que más niños y adolescentes sean utilizados por estructuras criminales, según el análisis presentado por la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).
