La relación entre Juárez y Díaz pasó de la formación académica al enfrentamiento armado y político por el control del Poder Ejecutivo en México.
Benito Juárez fue catedrático de Derecho Canónico y Civil en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca (ICAO), donde Porfirio Díaz estudió después de abandonar sus estudios eclesiásticos en 1846. Juárez fue maestro y tutor intelectual de Díaz en derecho y liberalismo republicano, influyendo en su visión cívica. Porfirio Díaz trabajó como bibliotecario y profesor interino de Derecho Natural en el ICAO en 1854.
Juárez y Díaz colaboraron militarmente durante la Guerra de Reforma y la Segunda Intervención Francesa. Juárez otorgó a Díaz ascensos de brigada y reconocimientos públicos durante la guerra. Porfirio Díaz dirigió el sitio y toma de Puebla el 2 de abril de 1867.
Ruptura política y conflicto armado
Después de la restauración de la República en 1867, surgieron fricciones políticas entre Juárez y Díaz. En las elecciones presidenciales de ese año, Díaz compitió pero fue derrotado por Juárez. El grupo militar que apoyaba a Díaz se sintió marginado por la administración de Juárez.
En 1871, Juárez buscó la reelección presidencial y compitió contra Díaz y Sebastián Lerdo de Tejada. La elección fue decidida por el Congreso de la Unión, que declaró vencedor a Juárez. Porfirio Díaz proclamó el Plan de La Noria el 8 de noviembre de 1871, rebelándose contra Juárez y acusándolo de violar la Constitución de 1857 y perpetuarse en el poder. La insurrección de Díaz provocó combates en Oaxaca, Zacatecas y el norte de México.
Consecuencias y legado político
Benito Juárez murió el 18 de julio de 1872 por angina de pecho. Tras su muerte, Sebastián Lerdo de Tejada decretó una amnistía general que puso fin temporal a las hostilidades. El conflicto entre Juárez y Díaz evidenció el origen del principio de “no reelección indefinida” en México y mostró la necesidad de órganos electorales autónomos e imparciales.
