La demanda acusa a DistroKid de prácticas engañosas y violaciones de copyright por distribuir grabaciones protegidas sin autorización
Universal Music Group presentó una demanda contra DistroKid el 15 de septiembre de 2026, acusando a la plataforma de permitir la distribución masiva de música generada con inteligencia artificial que infringe derechos de autor. La acción legal fue presentada ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Delaware.
Universal sostiene que DistroKid distribuye una gran cantidad de música creada con inteligencia artificial y acusa a la empresa de prácticas comerciales engañosas y violaciones de copyright. Según Universal, DistroKid estaría “inundando las plataformas con basura generada por IA” y presentando contenido generado masivamente con inteligencia artificial como si fuera de artistas reales, lo que desvía reproducciones e ingresos de artistas legítimos.
La demanda no busca impedir la distribución de música creada con IA cuando está correctamente identificada, pero Universal acusa a DistroKid de distribuir grabaciones protegidas sin autorización y de continuar distribuyendo grabaciones sin poseer los derechos correspondientes. Universal presentó una lista inicial de mil grabaciones presuntamente infringidas y solicita hasta 150 mil dólares por cada obra, lo que podría sumar hasta 150 millones de dólares.
Acusaciones y políticas de DistroKid
DistroKid distribuye aproximadamente el 40% de toda la música nueva publicada en el mundo y trabaja con más de cuatro millones de artistas. La plataforma permite la distribución de música creada con herramientas de inteligencia artificial bajo ciertas condiciones, estableciendo que los usuarios deben poseer los derechos del material distribuido. Además, DistroKid prohíbe imitar sin autorización la voz o identidad de otra persona y el uso de contenido generado masivamente para manipular algoritmos.
Hasta la presentación de la demanda, DistroKid no había emitido una respuesta pública a las acusaciones. Universal considera que este caso es “la punta del iceberg” en el conflicto que enfrenta la industria musical por el uso de inteligencia artificial y contenido generado automáticamente en servicios de streaming.
