Recomiendan acompañamiento y educación para un uso responsable de la IA en el ámbito escolar y familiar
El uso de inteligencia artificial (IA) se ha extendido a las aulas y la vida cotidiana, involucrando a niñas, niños y adolescentes que emplean estas herramientas sin acompañamiento ni criterios claros para evaluar la información. Especialistas como Carolina Burgos, Mariel Montes y Guillermo Aguirreco participaron en un análisis en Proyecto Puente con Luis Alberto Medina, donde coincidieron en la necesidad de educar y supervisar el uso de la IA entre menores.
Los expertos señalaron que, aunque la inteligencia artificial puede ser útil, no debe sustituir la lectura, la reflexión, la investigación ni el desarrollo del pensamiento crítico. Recomendaron que los adultos conozcan el funcionamiento y los alcances de la IA para establecer límites en casa y que su uso sea siempre con un propósito y bajo una estructura definida, especialmente para menores.
Preocupaciones sobre el aprendizaje y el uso de IA
Existe preocupación por estudiantes que utilizan inteligencia artificial para resolver trabajos escolares sin lograr un aprendizaje real. Los especialistas subrayaron la importancia de que los alumnos lean, subrayen, elaboren esquemas, analicen y expresen opiniones sobre la información obtenida con IA. Competencias como la indagación, el análisis, la reflexión y la capacidad autodidacta deben desarrollarse y no ser desplazadas por herramientas automáticas.
Para personas con formación académica, la IA puede apoyar actividades mecánicas como la revisión de textos. Sin embargo, el problema surge cuando la inteligencia artificial se utiliza como sustituto del conocimiento y no como complemento.
Ciudadanía y pedagogía digital en la educación
Se planteó la necesidad de fortalecer la ciudadanía digital en las escuelas, entendida como la capacidad de desenvolverse en el entorno tecnológico con principios éticos y límites. También se destacó la importancia de incorporar la pedagogía digital para que los menores distingan entre la vida digital y la real, y utilicen la tecnología de manera responsable.
Se mencionó la exposición de menores a contenido inapropiado mediante dispositivos digitales y plataformas tecnológicas, así como los riesgos adicionales que representa la falta de supervisión para adolescentes. Se relató el caso de pacientes que recurrieron a ChatGPT para indicaciones sobre medicamentos, ante lo cual una especialista afirmó que “una herramienta de inteligencia artificial no sustituye a un médico ni a un psicólogo” y que las decisiones sobre tratamientos deben ser atendidas por profesionales de la salud.
Desafíos educativos y recomendaciones para familias
Los especialistas vincularon el uso de tecnología con problemas educativos previos a la expansión de la IA, como dificultades en lectoescritura, matemáticas y comprensión, y mencionaron los efectos de la pandemia en generaciones que cursaban los primeros años de educación básica. Propusieron que México implemente programas para atender los rezagos educativos de estudiantes afectados por la pandemia antes de que lleguen a niveles media superior y superior.
Coincidieron en que prohibir la tecnología no es la solución, ya que la inteligencia artificial llegó para quedarse. El reto es aprender a usarla responsablemente y enseñar a las nuevas generaciones a establecer límites. Recomendaron acciones para las familias como supervisar, corregir, educar, formar y recuperar actividades que desarrollen capacidades sin depender de dispositivos, así como fomentar al menos 10 minutos diarios de lectura y acompañar a los hijos en la búsqueda de información y comprensión de tareas. El acompañamiento de padres y maestros será fundamental en esta etapa.
La inteligencia artificial puede facilitar actividades, pero el criterio humano, la lectura, la reflexión y el análisis deben mantenerse como elementos centrales en la educación.
