El exgobernador cumple prisión domiciliaria en Ensenada mientras enfrenta proceso por presunta delincuencia organizada y contrabando de hidrocarburos.
Ernesto Ruffo Appel, exgobernador, permaneció casi 72 días en el penal de máxima seguridad del Altiplano. Actualmente, cumple prisión domiciliaria en su casa de Ensenada, Baja California, mientras enfrenta un proceso por presunta participación en delitos de delincuencia organizada y contrabando de hidrocarburos. El caso está vinculado a una red de huachicol fiscal.
Durante su estancia en el Altiplano, Ruffo revisó los tomos de investigación de la Fiscalía y consideró que su inclusión en el expediente fue forzada. “Mi rol en la empresa importadora ha sido la de accionista. Hasta ahí, yo no operé nada, ni conocía a nadie más, excepto lo que tiene que ver con la asamblea de accionistas y esas cosas. Sin embargo, como la fiscalía hizo toda una averiguación, editó tomos de investigación y te los dan. Ah, pues, ¿qué haces ahí en la cárcel? ¿Cómo te pones a estudiar? Y veo cosas que digo, ¡Ah, caray! Aquí, pues, buscaron que fuera el involucrado Ernesto Ruffo. Pero yo aprecio que lo forzaron”, expresó.
Condiciones en el penal del Altiplano
Ruffo relató que durante su tiempo en el Centro Federal de Readaptación Social estuvo aislado, con contacto limitado con sus familiares y compartió pasillo con otros cuatro exgobernadores, un general y personas con experiencia en el sistema penitenciario. “Como a mí me toman bajo este asunto de prisión preventiva oficiosa, pues te vas hasta adentro sin mediar nada de respeto a tus derechos o tus garantías individuales. Aquello que siempre habíamos estado acostumbrados: de que no serás culpable hasta que seas declarado por un juez; mientras tienes el derecho a la defensa. Aquí te vas derechito hasta enfrente y de una manera controlada, después de que ya te declaran vinculado al proceso, cosa que estoy debatiendo en un juicio de amparo, pero se pasan las semanas y no sabes si las cosas avanzan o no avanzan. Te dan la oportunidad de hablar con alguien de tu familia diez minutos a la semana y se acabó”, relató.
El exgobernador mencionó que fue recibido con muestras de camaradería por otros internos. “Me sorprendió el ánimo con el que fui recibido, porque iba llegando a mi pasillo y salían las bolsas de las papas fritas y el asunto del atún y algunos refrescos. Y ya cuando llegué a mi estancia, iba abrazando un montón de cosas; eso lo que te hace sentir es calidez y, bueno, eso te alivia, te alivia mucho”. También compartió que recibió medicamentos diferentes a los que acostumbraba y que un compañero enfermo del estómago fue llevado a enfermería hasta cinco días después de reportarlo.
Proceso legal y comparecencias
Ruffo manifestó su disposición para comparecer y proporcionar información a las autoridades, aunque el contacto fue mínimo. El 17 de noviembre de 2025 acudió a una cita con autoridades, pero solo encontró policías de la FEMDO. “Hubo una vez que me convocaron el 17 de noviembre del año pasado. Había puente por el 20 de noviembre y me citaron dos días antes del 17, o sea, el 15. Pues, que era un sábado. Y llego yo el 17 y resulta que no había nadie. Más que los policías ahí de la FEMDO”. En noviembre de 2025, también acudió ante el Ministerio Público, donde un agente le planteó la posibilidad de hablar con el entonces fiscal general Alejandro Gertz Manero. Después de esa cita, Ruffo afirmó que no fue contactado nuevamente hasta su detención.
Ruffo fue trasladado de regreso a Ensenada bajo custodia de la Guardia Nacional, recorriendo más de 2,900 kilómetros.
Reflexiones sobre la situación social y política
Ruffo expresó preocupación por la confrontación entre ricos y pobres en México y la división que esto genera en el país. “Este asunto del debate ideológico no viene a bien. Y sobre todo esta confrontación entre ricos y pobres, pues está dividiendo al país. Aquí lo importante es cómo vamos a organizarnos de manera que la distancia entre ricos y pobres se vaya haciendo más chica”. Además, señaló: “Estamos en un caos de incertidumbre en el país, porque la manera y la forma como me han pasado a mí las cosas, dices tú, esto ya no tiene que ver con orden institucional. Tiene que ver con una forma de control político de la vida pública”.
