La mandataria señaló a sectores de derecha en el gobierno de EE.UU. como impulsores de un cambio político en México.
Claudia Sheinbaum advirtió que sectores de la derecha internacional buscan intervenir en México en las elecciones presidenciales de 2030. Durante su conferencia de prensa matutina del lunes 5 de octubre de 2026, Sheinbaum fue cuestionada sobre el riesgo de una posible intervención estadounidense en los próximos comicios.
Sheinbaum afirmó que dentro del Gobierno de Estados Unidos existen grupos que pretenden impulsar un cambio político en México. Aclaró que sus señalamientos no están dirigidos directamente contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sino hacia determinados sectores de derecha que forman parte de su gobierno. “Yo he dicho que él (Trump) no necesariamente es, pero hay grupos muy de derecha en ese gobierno que no quieren a México y que no quieren a los pueblos. Y que buscan que cambie el gobierno en México”, expresó.
Denuncias sobre injerencia y contexto latinoamericano
Sheinbaum dijo que la derecha internacional sí quiere intervenir en México y que lo han estado denunciando permanentemente. Respondió a preguntas sobre una posible injerencia de Washington en las elecciones presidenciales de México en 2030, luego de denuncias sobre una supuesta intervención estadounidense en el proceso electoral de Brasil. En septiembre de 2026, Sheinbaum señaló que existía un “espíritu injerencista” relacionado con las elecciones de México y Brasil y llamó a denunciar públicamente cualquier intento de intervención.
Sheinbaum relacionó el riesgo de intervención con sectores de derecha dentro de la administración estadounidense y lo ubicó en el contexto del avance de las fuerzas conservadoras en América Latina. Sin embargo, evitó pronunciarse sobre los procesos políticos de Brasil, Bolivia y Argentina.
Postura sobre la izquierda y defensa del proyecto político
Sheinbaum rechazó que pretenda asumir un papel para articular a las fuerzas progresistas de América Latina y afirmó: “Mi interés no es organizar a la izquierda de América Latina. Para eso están los partidos políticos y otros mecanismos. Yo me concentro en México”. Consideró que puede existir comunicación entre partidos políticos y vínculos académicos para analizar cambios políticos en la región.
La mandataria lanzó críticas contra la derecha mexicana, a la que acusó de defender intereses económicos, racismo, clasismo y autoritarismo. Definió a su movimiento como “humanista” y sostuvo que la principal defensa de su proyecto político ante una eventual intervención externa será mantener el respaldo de la ciudadanía. “Aquí la única defensa es el pueblo. La única”, afirmó.
