El diagnóstico de Mariana Mazzucato y Lara Merling propone coordinar dependencias y priorizar desarrollo productivo, salud, energía y alimentación.
El Gobierno de Claudia Sheinbaum evalúa una posible reorganización de dependencias con el objetivo de acelerar la implementación del Plan México. Esta decisión surge a partir de un diagnóstico elaborado por las economistas Mariana Mazzucato y Lara Merling, presentado en el informe ‘Transformación del Estado para el Plan México: un enfoque por misiones para alcanzar una prosperidad compartida’, publicado por el Institute for Innovation and Public Purpose de University College London.
El 24 de septiembre, Claudia Sheinbaum anunció la realización de talleres para analizar la propuesta de reorganización y aceptó discutir una organización distinta entre dependencias para cumplir los objetivos del Plan México.
El Plan México, presentado en enero de 2025, contempla más de 2 mil proyectos nacionales y extranjeros con una inversión total de 277 mil millones de dólares. Entre sus metas destacan ubicar a México entre las diez economías más grandes del mundo para 2030, generar 1.5 millones de empleos adicionales en manufactura especializada y sectores estratégicos, elevar el contenido nacional y lograr que el 50% de determinadas compras públicas sean de producción nacional.
Diagnóstico y propuestas de reorganización
El informe de Mazzucato y Merling señala que “México ya tiene numerosos planes e instituciones, pero todavía necesita una arquitectura capaz de hacerlos trabajar juntos”. La propuesta sugiere reorganizar las prioridades gubernamentales en torno a la capacidad productiva nacional, seguridad hídrica, salud para todos, soberanía energética y soberanía alimentaria.
El documento plantea coordinar a instituciones como Nafin, Banobras, Bancomext, Fonadin y FIRA como un sistema de financiamiento para el desarrollo bajo una dirección más articulada. Además, el Gobierno federal podría exigir reciprocidad a las empresas que reciben apoyo estatal, incluyendo “inversión productiva, incorporación de proveedores nacionales, empleos dignos, reinversión y resultados compatibles con los objetivos públicos”.
El informe también revisa opciones fiscales como impuestos sobre grandes patrimonios, herencias, sucesiones, mayor recaudación predial, cambios en ganancias de capital y dividendos, gravámenes al sector financiero y cobros temporales sobre ganancias extraordinarias.
Panorama de inversión y productividad
Entre 2000 y 2024, las exportaciones manufactureras mexicanas se triplicaron, aunque la productividad laboral permaneció estancada y cerró por debajo del nivel inicial. En 2025, México recibió 40 mil 871 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED), un récord y 10.8% más que en 2024. Durante el primer semestre de 2026 ingresaron 34 mil 968 millones de dólares de IED, también un máximo para ese periodo.
Para 2024, el 77.8% de la IED correspondió a utilidades reinvertidas y el 8.6% a nuevas inversiones de capital. Sin embargo, en 2025 la formación bruta de capital fijo acumuló una caída real anual de 7.6%; la inversión privada disminuyó 5.2% y la pública 20.2%, según INEGI. En el segundo trimestre de 2026, la formación bruta de capital fijo registró un crecimiento anual de 3.5% en cifras desestacionalizadas.
La inversión pública alcanzó 4.5% del PIB en 2010 y 2014, bajó a 3.1% en 2024 y a aproximadamente 2.2% en 2025. La inversión física pública disminuyó 28.4% en términos reales durante 2025.
En febrero de 2026, el Gobierno federal anunció un Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, que contempla 722 mil millones de pesos adicionales durante el año y una inversión pública y mixta de 5.6 billones de pesos hacia 2030.
Sheinbaum mencionó programas como Olinia y el plan de vivienda como ejemplos de políticas que podrían ser motores de innovación si se alinean diferentes dependencias.

