Miles de comercios afectados, denuncias por uso excesivo de la fuerza y respuesta gubernamental tras las manifestaciones del 17 de octubre de 2026
Las protestas en Francia del 17 de octubre de 2026, que iniciaron como una movilización estudiantil por condiciones escolares deficientes, se transformaron en un movimiento de descontento social más amplio. Las manifestaciones se extendieron a ciudades como París, Lyon, Marsella y Limoges, donde se registraron enfrentamientos, incendios y saqueos.
Alrededor de 3 mil establecimientos comerciales resultaron afectados en todo el país. El Gobierno de Francia anunció ayudas específicas para los comerciantes perjudicados por los disturbios.
Las demandas de los manifestantes abarcan el alto costo de vida, salarios bajos, pensiones, desigualdades económicas y el deterioro de los servicios públicos. Entre los participantes se encontraban estudiantes, universitarios, sindicatos, trabajadores, el movimiento de los chalecos amarillos y ciudadanos de diversos sectores. Grupos como los Black Blocs también participaron en los disturbios.
En Limoges se reportó el incendio de un ayuntamiento durante las protestas.
Cuestionamientos a la actuación policial y denuncias
La actuación policial fue objeto de cuestionamientos debido al uso de material antidisturbios y a investigaciones abiertas sobre casos de uso excesivo de la fuerza. Amnistía Internacional denunció el uso desproporcionado de la fuerza durante las protestas estudiantiles.
Reacciones y medidas del gobierno
El presidente Emmanuel Macron condenó la violencia registrada, aunque reconoció el descontento social. El ministro del Interior, Bruno Retailleau, presentó su dimisión tras los disturbios, pero esta fue rechazada por Macron. Por su parte, el primer ministro Sébastien Lecornu pidió a los prefectos establecer toques de queda parciales y localizados en las zonas más afectadas. Hasta la fecha de la entrevista, no se había anunciado un toque de queda general para París.