Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva militar contra Irán, acumulando siete noches seguidas de ataques en la región.
Las acciones forman parte de una estrategia para presionar a Irán en medio de tensiones diplomáticas y de seguridad que persisten en el Medio Oriente.
Las autoridades estadounidenses mantienen vigilancia constante sobre la evolución del conflicto y sus posibles repercusiones internacionales.

