El próximo 8 de septiembre se darán a conocer los resultados de la prueba PISA 2025, una evaluación internacional que se considera crucial para medir el impacto de la Nueva Escuela Mexicana en el aprendizaje de los jóvenes de 15 años en México.
Desde el inicio de los gobiernos de la cuarta transformación, México dejó de aplicar evaluaciones nacionales estandarizadas, lo que ha generado un vacío en la comparación de resultados educativos a nivel nacional. La Nueva Escuela Mexicana, implementada desde el ciclo escolar 2022-2023, sustituyó al modelo anterior, y aunque se han realizado evaluaciones diagnósticas durante sus primeros tres años, no existe una serie nacional que permita medir el avance o retroceso de manera comparable.
Desempeño de México en PISA 2022
En la edición de PISA 2022, que evaluó a cerca de 690 mil estudiantes de 81 países, México obtuvo 395 puntos en matemáticas, 415 en lectura y 410 en ciencias, cifras por debajo del promedio de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Dos de cada tres jóvenes mexicanos no lograron representar matemáticamente una situación sencilla, casi la mitad no comprendió adecuadamente un texto de dificultad moderada, y aproximadamente la mitad no pudo aplicar conocimientos científicos básicos para interpretar situaciones simples.
Además, el 66% de los estudiantes mexicanos evaluados en matemáticas no alcanzó el nivel mínimo esperado. Estos resultados reflejan desafíos significativos en el sistema educativo, que no se han revertido en los últimos años.
Evaluaciones nacionales y retos actuales
La última evaluación diagnóstica nacional, aplicada por la extinta Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) al inicio del ciclo escolar 2024-2025, reveló que solo el 13.3% de los alumnos de tercero de primaria mostró aprendizajes plenos. Un documento titulado “Después de PISA 2025. Bases para la realineación de la política de educación básica” señala que materias como lectura, escritura, matemáticas, ciencias e historia han perdido centralidad en el sistema educativo.
Entre los factores que podrían haber debilitado los aprendizajes se encuentran la reducción de recursos para la formación continua de maestros, el desplazamiento de políticas focalizadas por becas universales, deficiencias en la organización escolar y el diseño de los libros de texto gratuitos introducidos en 2023.
Implicaciones y expectativas para PISA 2025
La Secretaría de Educación Pública (SEP) inicialmente se negó a participar en PISA y otras evaluaciones internacionales, considerándolas de corte neoliberal. Sin embargo, un amparo promovido por Miguel Ortiz, abogado de la organización Educación con Rumbo, permitió que la prueba se aplicara, aunque en una situación más forzada que participativa.
PISA sigue siendo la única evaluación que permite conocer el estado de los aprendizajes en lectura, matemáticas y ciencias en México. Especialistas insisten en que el gobierno debe analizar los resultados con rigor y evitar descalificarlos.
El análisis de PISA 2025 no debe limitarse al puntaje promedio o a la posición en el ranking internacional, sino que debe incluir la evaluación de aprendizajes mínimos, el desempeño de estudiantes destacados y las brechas sociales. El Estado mexicano tiene la responsabilidad de reconocer, explicar y actuar conforme a los resultados que se presenten, para realinear las políticas educativas y atender las necesidades detectadas.

