El Gobierno de México anunció que el fenómeno de El Niño podría aumentar la actividad ciclónica en el Pacífico mexicano durante los últimos meses de 2026, por lo que se han reforzado las acciones de monitoreo y prevención para enfrentar posibles contingencias.
Preparativos y monitoreo ante El Niño
Las autoridades federales instalaron centros de mando en la región del Pacífico con el objetivo de fortalecer la capacidad de respuesta ante eventuales fenómenos meteorológicos. Además, la Secretaría de Marina tiene previsto iniciar entre septiembre y octubre la instalación de un sistema de boyas para medir las condiciones del océano, lo que permitirá un monitoreo más preciso.
El periodo crítico para la vigilancia será de septiembre a diciembre de 2026, lapso en el que se espera una mayor actividad ciclónica en el Océano Pacífico. Sin embargo, aún no es posible determinar si alguno de estos ciclones impactará directamente en las costas mexicanas.
Características del fenómeno y su impacto global
El Niño se relaciona con una corriente de agua más cálida de lo habitual que se desplaza hacia las costas del Pacífico, modificando patrones de viento y temperatura. Esto provoca variaciones en las lluvias, sequías e inundaciones en distintas regiones del mundo.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el actual episodio de El Niño podría ser uno de los más intensos en décadas, con efectos que podrían extenderse hasta 2027. Las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico tropical central y oriental han aumentado más de 2 grados Celsius por encima del promedio, y se prevé que puedan acercarse a 4 grados en los próximos meses. Además, el calentamiento bajo la superficie del océano ha superado los 8 grados Celsius en algunas zonas.
Consecuencias climáticas y advertencias internacionales
La OMM anticipa condiciones más secas de lo normal en el sudeste asiático, América Central y el norte de Sudamérica, lo que incrementa el riesgo de sequías e incendios forestales. En contraste, regiones como el este de África, el sur de Brasil y el sur de Estados Unidos podrían enfrentar mayores precipitaciones y un aumento en el riesgo de inundaciones.
Este fenómeno también está vinculado a cambios en la actividad de ciclones tropicales y tifones a nivel mundial. António Guterres, secretario general de la ONU, alertó sobre el creciente riesgo de fenómenos meteorológicos extremos, mientras que Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, destacó los posibles impactos sociales y económicos derivados de El Niño.
Ante este panorama, autoridades y organismos internacionales han reforzado los sistemas de alerta temprana y las acciones de prevención para proteger a las poblaciones más vulnerables.

