Ernestina y Consuelo Murillo Talamante son dos figuras emblemáticas de Huatabampo, Sonora, reconocidas por su contribución en la educación y el desarrollo social del municipio, que a pesar de sus 128 años, nunca ha contado con una presidenta municipal.
Huatabampo ha tenido presencia femenina en diversas áreas como el magisterio, la medicina, el liderazgo obrero y la iniciativa privada, aunque en la política local las mujeres han ocupado principalmente cargos como síndicas, regidoras y diputadas suplentes o de representación proporcional.
Ernestina, próxima a cumplir 99 años, y su hermana Consuelo, quien falleció a los 90 años, fueron becarias de los programas educativos impulsados durante el gobierno de Lázaro Cárdenas para combatir el alto índice de analfabetismo en Sonora. Ambas estudiaron en la Escuela Normal Rural de Camichín, en Jalisco, una institución histórica dedicada a la formación de maestros rurales.
El Huatabampo de los años 20 enfrentaba condiciones difíciles, con escasa infraestructura educativa, falta de agua potable y electricidad, así como epidemias que afectaban a la población. A pesar de ello, estas mujeres lograron destacarse y contribuir al progreso de su comunidad.
Ernestina y Consuelo regresaron a Huatabampo para desempeñarse en labores de alfabetización durante la administración del gobernador Anselmo Macías, dejando un legado importante en la educación local.

