El alto costo de vida y la saturación en grandes metrópolis impulsan el desplazamiento hacia urbes como Querétaro, Mérida y Hermosillo.
El encarecimiento sistemático de la vida en las grandes metrópolis mexicanas está transformando el panorama residencial en el país. El costo de la vivienda en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey absorbe más de la mitad de los ingresos mensuales de un hogar trabajador, y en zonas aledañas las rentas pueden alcanzar hasta 100 mil pesos al mes. Casi tres de cada 10 viviendas en renta en Ciudad de México reflejan esta tendencia, según registros demográficos y censales del INEGI.
Las grandes ciudades enfrentan saturación de servicios públicos, colapso vial crónico y escasez hídrica. La calidad de vida se ha reducido, con más tiempo en tráfico y menos opciones de vivienda accesible. “Empezar de cero dejó de ser un proyecto lejano para convertirse en una necesidad ineludible”, es una frase que resume la realidad cotidiana de muchas familias.
Ciudades medias: nuevos polos de atracción
Las ciudades medias como Querétaro, El Marqués, Mérida, Aguascalientes, Saltillo y Hermosillo están recibiendo mayor flujo migratorio interno. Querétaro y El Marqués destacan como polos industriales y tecnológicos que atraen inversión extranjera y profesionistas. Mérida, reconocida por su percepción de seguridad pública, atrae tanto a familias nacionales como extranjeras. Aguascalientes y Saltillo cuentan con sectores manufactureros robustos y costos de vida manejables. Hermosillo, en el noroeste, es un nodo comercial, médico y universitario que recibe migración de municipios vecinos y otros estados.
La llegada de expatriados, jubilados y nómadas digitales de Norteamérica, Europa y Centroamérica también influye en la reconfiguración del mercado inmobiliario local. Colonias tradicionales en Mérida, Querétaro y San Miguel de Allende experimentan conversión de propiedades hacia renta temporal o venta en dólares.
Presión inmobiliaria y retos urbanos
El crecimiento acelerado en ciudades medias genera presión inmobiliaria y aumento en precios de renta y venta de inmuebles. Los gobiernos municipales enfrentan retos en infraestructura urbana diseñada para poblaciones menores. La expansión horizontal desordenada encarece la prestación de servicios básicos y genera problemas como baches, cortes de agua y movilidad deficiente.
La inflación local y la dolarización en ciertas zonas reducen la ventaja comparativa del costo habitacional en ciudades medias. El desplazamiento hacia estas urbes es una transformación estructural impulsada por el teletrabajo, el nearshoring y la búsqueda de bienestar. Las autoridades deben planificar “un crecimiento ordenado” para evitar el colapso de estas ciudades medias.
