La reforma mantendrá los límites diarios y el día de descanso, sin afectar sueldos ni prestaciones
La jornada laboral en México se reducirá gradualmente a 40 horas semanales rumbo a 2030, manteniendo los límites diarios actuales y sin cambios en el día de descanso semanal. La disminución será paulatina: a partir del 1 de enero de 2027, la jornada máxima semanal pasará de 48 a 46 horas, sin reducción de salarios ni prestaciones.
Actualmente, la jornada diurna máxima es de 8 horas, la mixta de 7.5 horas y la nocturna de 7 horas. La jornada mixta con seis días de trabajo representa 45 horas semanales, y para 2028 deberá ajustarse a un máximo de 44 horas semanales. En el caso de la jornada nocturna, con seis días de trabajo suma actualmente 42 horas semanales y deberá ajustarse antes de 2030 a 40 horas.
Implicaciones y retos de la reforma
Existe una laguna en la reforma, ya que multiplicar 7 horas diarias por 6 días da 42 horas, lo que no coincide con la meta semanal de 40 horas. Esta falta de claridad en la norma podría provocar un incremento en juicios laborales. Además, la falta de precisión sobre turnos especiales de 12×12 o 24×24 horas puede afectar económicamente a las PYMES.
Se señala que “sale más barato contratar a un nuevo trabajador para que labore la nueva jornada que cubrir esos vacíos con tiempo extraordinario”. Por ello, se recomienda reorganizar turnos a cinco días de trabajo por semana para evitar reclamaciones por tiempo extra. También se sugiere implementar roles de guardia y sistemas de relevos para mantener la operación continua en sectores esenciales.
Negociación colectiva y protección salarial
Los sindicatos deberán negociar acuerdos para proteger a los trabajadores y la viabilidad de los centros de trabajo. Está prohibido reducir sueldos, salarios o prestaciones para compensar la disminución de horas de trabajo.
