La mujer de 87 años falleció en el Hospital Gregorio Marañón luego de permanecer internada tras el desalojo; su caso provocó protestas y reacciones políticas.
Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años, falleció el 7 de octubre de 2026 en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde permanecía internada desde el 23 de septiembre, día en que fue desalojada de su vivienda en la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el barrio de Retiro. Abascal había vivido más de 70 años en ese departamento de 92 metros cuadrados, cuyo contrato de alquiler original fue firmado en 1956 por su padre bajo el régimen de renta antigua.
El desalojo se realizó en el cuarto intento, luego de que la justicia determinara que el contrato de renta antigua había finalizado debido a sucesivas subrogaciones. Abascal pagaba alrededor de 500 euros mensuales de renta y recibía una pensión cercana a los 1400 euros.
En 2018, la familia propietaria vendió el inmueble a Renta Corporación, que en 2020 lo transfirió a Urbagestión, la actual propietaria. Urbagestión reclamó inicialmente un alquiler de 2650 euros mensuales, cifra que posteriormente redujo a 1650 euros.
El Sindicato de Inquilinas acompañó a Abascal durante el proceso de desalojo.
Protestas y reacciones tras el desalojo
Tras el desalojo y la muerte de Abascal, miles de personas protestaron en Madrid y otras ciudades contra los desalojos y el aumento de alquileres. En la Puerta del Sol de Madrid se instaló un campamento de protesta. Después de estas movilizaciones, Urbagestión aceptó que Abascal regresara a la vivienda con un nuevo contrato y un alquiler similar al anterior, pero el acuerdo no se concretó antes de su fallecimiento.
El presidente Pedro Sánchez, la ministra Isabel Rodríguez y la ministra Ana Redondo lamentaron públicamente la muerte de Abascal. Por su parte, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, pidió que la muerte no fuera utilizada con fines políticos.
El Sindicato de Inquilinas convocó una huelga general para el 11 de noviembre de 2026.
