Moisés, un joven hispano de 17 años, falleció el 31 de agosto en Carolina del Norte tras ser diagnosticado con una infección causada por la ameba Naegleria fowleri, conocida popularmente como ‘ameba comecerebros’. La enfermedad provocó un rápido deterioro en su salud, llevándolo al coma y posteriormente a la muerte.
Inicio de síntomas y diagnóstico
El adolescente comenzó a presentar intensos dolores de cabeza a principios de agosto. Inicialmente, recibió un diagnóstico de influenza y fue tratado con medicamentos para esta enfermedad. Sin embargo, los síntomas persistieron y su estado se agravó, lo que motivó su traslado a otro hospital donde se identificó la presencia de Naegleria fowleri.
Relato familiar y posible fuente de infección
Mónica Mendoza, madre de Moisés, compartió que la última ocasión que estuvieron en contacto con agua fue en una alberca. Posteriormente, visitaron una clínica que cuenta con una fuente de agua afuera, donde su hijo se mojó la cara. Este detalle podría estar relacionado con la exposición al parásito, que habita en aguas dulces.
Características de la infección y evolución
La Naegleria fowleri es un parásito que puede causar meningoencefalitis amebiana primaria, una infección que destruye el tejido cerebral y que suele ser fatal en la mayoría de los casos. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, estas infecciones son muy poco comunes.
Los primeros síntomas incluyen dolor de cabeza, fiebre, náuseas y vómitos. La enfermedad avanza rápidamente, y la mayoría de los pacientes mueren entre 1 y 18 días después del inicio de los síntomas, generalmente entrando en coma y falleciendo alrededor del quinto día. Los síntomas avanzados pueden incluir rigidez en el cuello, confusión, pérdida de atención, desequilibrio y alucinaciones.
Experiencia durante el tratamiento
La madre de Moisés relató momentos difíciles durante la atención médica: “Él ya no aguantaba su dolor (…) lo pusieron en una camilla, le pusieron una medicina y yo me enojé con los doctores porque él comenzó a ponerse como loco, gritaba y se agarraba su cabeza. Yo empecé a llorar”.
