El crecimiento de la participación femenina en la economía no se ha traducido necesariamente en mejores condiciones laborales. Especialista advierte que las mujeres que trabajan por cuenta propia ganan considerablemente menos que los hombres, una problemática que también invita a revisar las oportunidades económicas en Sonora.
Hermosillo, Sonora, 8 de octubre de 2026. — En un estado como Sonora, donde miles de mujeres participan diariamente en actividades comerciales, industriales, de servicios y emprendimientos familiares, la discusión sobre la igualdad de oportunidades económicas cobra especial relevancia ante las brechas de ingresos que persisten en México.
Aunque cada vez más mujeres forman parte de la fuerza laboral, su incorporación al trabajo remunerado no siempre representa mejores salarios, estabilidad económica o posibilidades de crecimiento profesional.
Así lo plantea Andrea Tapia, estudiante de la Maestría en Políticas Públicas de la Universidad Iberoamericana (IBERO), quien analiza los avances y desafíos del empleo femenino en México y advierte que el país enfrenta una nueva prioridad: garantizar que las mujeres no solamente tengan acceso a más empleos, sino a mejores oportunidades.
Uno de los datos más significativos revela que las mujeres que trabajan por cuenta propia perciben, en promedio, 5 mil 700 pesos mensuales, mientras que los hombres en esa misma condición obtienen alrededor de 9 mil 600 pesos, una diferencia cercana al 40%.
La desigualdad adquiere especial importancia para la discusión económica en Sonora, donde el fortalecimiento de los pequeños negocios, el comercio local y el emprendimiento femenino forma parte de los desafíos del desarrollo regional.
Sonora ante el desafío de fortalecer el empleo femenino
La economía sonorense cuenta con actividades productivas diversas, desde la industria manufacturera y el comercio hasta la agricultura, el turismo y los servicios.
En ciudades como Hermosillo, Ciudad Obregón, Nogales, Guaymas, San Luis Río Colorado y Navojoa, las oportunidades de desarrollo económico para las mujeres constituyen un tema de interés para el sector empresarial, las instituciones educativas y las autoridades.
Sin embargo, el crecimiento de la participación femenina plantea una pregunta fundamental: ¿las mujeres están encontrando empleos con mejores condiciones o simplemente están ingresando en mayor número al mercado laboral?
De acuerdo con el análisis presentado por Tapia, México registró un aumento de 14 puntos porcentuales en la participación laboral femenina entre principios de la década de 2000 y el periodo 2022-2024.
El avance colocó al país en la segunda posición entre cinco economías latinoamericanas analizadas, únicamente por detrás de Chile, donde el crecimiento alcanzó 22 puntos.
Argentina registró un incremento de 12 puntos, Colombia de seis y Brasil de cuatro.
Estos resultados reflejan una transformación importante en la participación económica de las mujeres mexicanas, aunque no necesariamente una reducción equivalente de las desigualdades laborales.
Emprender siendo mujer: más dificultades para crecer
Uno de los aspectos que destaca el análisis de la IBERO es la diferencia entre hombres y mujeres que desarrollan actividades económicas por cuenta propia.
Mientras las trabajadoras independientes perciben aproximadamente 5 mil 700 pesos mensuales, los hombres registran ingresos cercanos a 9 mil 600 pesos.
La diferencia equivale a alrededor del 40.6%, lo que evidencia una importante disparidad económica entre ambos grupos.
Pero el problema no termina en los ingresos.
Según las cifras retomadas por la especialista, solamente el 3.4% de las mujeres que trabajan por cuenta propia emplea a otras personas, frente al 7.5% de los hombres.
Esto significa que más del 96% de las trabajadoras independientes no cuenta con empleados a su cargo.
Para Sonora, estas cifras nacionales abren una reflexión sobre la importancia de fortalecer las condiciones que permitan a los negocios encabezados por mujeres consolidarse, incrementar sus ingresos y generar nuevas oportunidades de empleo.
El acceso al financiamiento, la capacitación empresarial, la digitalización y la apertura de mercados son algunos de los factores que pueden resultar relevantes para impulsar ese crecimiento.
Más mujeres trabajan, incluso después de convertirse en madres
El análisis también identifica cambios importantes en la participación laboral de las mujeres con hijos.
Entre 2003 y 2023, la proporción de madres con hijos menores de seis años que participan en el mercado laboral aumentó de 43% a 53%.
Entre quienes tienen hijos de seis a 12 años, la participación pasó de 53% a 63%.
Por su parte, las mujeres sin hijos menores de 13 años registraron un incremento de 54% a 66%.
Los datos muestran que la maternidad no ha impedido el crecimiento de la participación laboral femenina, aunque las responsabilidades familiares continúan representando una limitación para muchas trabajadoras.
La especialista señala que el 72% de las mujeres trabajadoras sin hijos labora 35 horas o más por semana, mientras que entre aquellas con tres a cinco hijos esa proporción disminuye al 60%.
Para Tapia, esta diferencia está relacionada con una distribución desigual de las tareas domésticas y de cuidado.
Las responsabilidades de cuidado siguen recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres y pueden limitar el tiempo disponible para el trabajo remunerado.
Esta situación plantea la necesidad de impulsar medidas que faciliten la conciliación entre las responsabilidades familiares y el desarrollo profesional.
Mayor preparación académica, pero oportunidades limitadas
Otro de los avances identificados en México es el incremento de la escolaridad femenina.
El promedio de años de estudio de las mujeres pasó de 7.1 a 9.4, una mejora que, según el análisis, explica aproximadamente cinco de los 14 puntos porcentuales de crecimiento en su participación laboral.
Sin embargo, contar con mayor preparación académica no garantiza necesariamente mejores ingresos.
Tapia advierte que las mujeres continúan concentrándose en un número reducido de actividades económicas.
Cerca de una cuarta parte trabaja en el comercio y una proporción semejante en servicios personales, sectores que presentan elevados niveles de informalidad, menor productividad y oportunidades limitadas de crecimiento salarial.
Este panorama representa un desafío para las estrategias de formación profesional y desarrollo económico, particularmente en entidades como Sonora, donde la diversificación productiva y la preparación del talento humano son fundamentales para la competitividad regional.
¿Qué necesita Sonora para impulsar mejores oportunidades para las mujeres?
Aunque el análisis de la Universidad Iberoamericana presenta indicadores nacionales y no ofrece resultados específicos para Sonora, sus conclusiones permiten identificar temas relevantes para la agenda económica estatal.
Entre ellos se encuentran la necesidad de mejorar las oportunidades de crecimiento de los negocios encabezados por mujeres, promover empleos mejor remunerados, facilitar la capacitación especializada y ampliar su participación en puestos directivos.
También resulta importante fortalecer las condiciones que permitan a las madres trabajadoras desarrollarse profesionalmente sin que las responsabilidades de cuidado se conviertan en una barrera permanente.
En una entidad con una importante actividad industrial, comercial y de servicios, la incorporación de más mujeres a sectores de mayor productividad puede representar una oportunidad para el desarrollo económico y social.
No obstante, cualquier estrategia deberá considerar las condiciones particulares de las distintas regiones del estado, así como las diferencias entre el empleo formal, el trabajo independiente y las actividades informales.
El verdadero avance será cerrar la brecha económica
Para Andrea Tapia, los avances registrados durante las últimas dos décadas son significativos, pero todavía insuficientes para garantizar condiciones laborales equitativas.
El desafío consiste en que las mujeres puedan acceder a empleos mejor remunerados, ocupar posiciones de liderazgo y desarrollar actividades económicas con posibilidades reales de crecimiento.
En Sonora, esta discusión adquiere relevancia no solamente desde la perspectiva de la igualdad de género, sino también como un componente del desarrollo económico regional.
Porque el crecimiento de una economía no debería medirse únicamente por la cantidad de personas que trabajan, sino también por la calidad de sus empleos, sus ingresos y sus oportunidades de prosperar.
La pregunta que plantea la especialista de la IBERO sigue abierta para México y para Sonora: ¿estamos generando más empleos para las mujeres o verdaderamente mejores oportunidades?
Fuente: Análisis de Andrea Tapia, estudiante de la Maestría en Políticas Públicas de la Universidad Iberoamericana (IBERO). Los indicadores corresponden a México y a la comparación latinoamericana citada en el material de origen; no representan mediciones específicas de Sonora. Cifras no verificadas de manera independiente.

