La iniciativa, impulsada por Claudia Sheinbaum, busca fortalecer el bienestar socioemocional en jóvenes de 14 a 18 años en todo México.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció el reforzamiento de la estrategia nacional ‘El ABC de las Emociones’, dirigida a más de 7 millones de estudiantes de entre 14 y 18 años en México. Esta iniciativa, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, comenzó durante el ciclo escolar actual y está enfocada en estudiantes de tercero de secundaria hasta bachillerato.
El objetivo principal de la estrategia es fortalecer el bienestar socioemocional de los jóvenes y crear espacios de confianza dentro de las escuelas. Para ello, se han distribuido 16 millones de orientaciones impresas: 7.5 millones para estudiantes, 7.5 millones para madres y padres de familia, y un millón para personal docente. Además, se entregaron 250 mil carteles con mensajes sobre salud mental, señales de alerta y uso responsable de redes sociales.
El programa contempla una hora semanal dentro de la jornada escolar para que los estudiantes aprendan a reconocer, nombrar y expresar sus emociones. Desde el 23 de septiembre, cerca de 76 mil alumnos han participado en ejercicios de lectura reflexiva que se realizan semanalmente en las 32 entidades del país.
Acciones para docentes, familias y entorno digital
La estrategia incluye cursos para docentes, directivos y personal administrativo, así como contenidos relacionados con el mundo digital dirigidos también a madres, padres y personal educativo. La SEP realiza asambleas dirigidas a las familias para fortalecer la comunicación con sus hijos.
Mario Delgado destacó que el bienestar emocional requiere responsabilidad compartida entre escuelas, familias, autoridades y empresas tecnológicas. “Lo que estamos haciendo ahora es llevar la estrategia al aula: que los maestros hablen sobre las emociones, que construyan vínculos de confianza con los jóvenes y que se normalice el hablar sobre lo que sienten”, señaló. Además, pidió que las plataformas digitales asuman responsabilidades sobre los contenidos disponibles para niñas, niños y adolescentes, afirmando: “Las plataformas tienen que demostrarnos que son sitios seguros para los menores de edad”.
La estrategia surgió ante la preocupación por la ansiedad y los efectos del uso de redes sociales en la salud mental de adolescentes y jóvenes.
