El gobierno federal aplica estímulos fiscales a gasolinas y diésel para contener precios y proteger la economía familiar.
El gobierno federal ha aplicado subsidios al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en gasolinas y diésel, lo que ha generado un boquete fiscal estimado en 226 mil millones de pesos. Estos estímulos fiscales buscan proteger la economía familiar frente a la crisis energética internacional y amortiguar el impacto de la guerra en Medio Oriente.
Desde marzo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público implementó estímulos fiscales para contener el precio de los combustibles. En las últimas tres semanas, el gobierno federal renunció por completo a la recaudación del IEPS aplicable al diésel y aplica subsidios adicionales de 0.15, 1.84 y 1.19 pesos por litro en este combustible.
La presidenta Claudia Sheinbaum encabeza el gobierno federal que enfrenta un desafío presupuestal por estos estímulos. De marzo a julio, la recaudación por IEPS a gasolinas y diésel fue de 167 mil 31 millones de pesos, lo que representa una caída real anual del 9 por ciento. En julio, la contracción en la recaudación del IEPS alcanzó casi el 33 por ciento en términos reales anuales.
Impacto en precios y sectores beneficiados
Los estímulos fiscales representan un alivio económico para ciudadanos, conductores particulares y el sector del autotransporte de carga. Los subsidios permiten estabilidad en los precios de gasolina magna, premium y diésel, y contribuyen a la contención inflacionaria al frenar el encarecimiento de combustibles. El subsidio focalizado al diésel protege a la industria de transporte terrestre para la distribución de mercancías.
