La decisión presidencial responde a cuestionamientos de líderes políticos y religiosos; el Pentágono mantiene la fecha de ejecución para el 3 de diciembre.
El presidente Donald Trump canceló la transmisión en vivo de la ejecución de Nidal Malik Hasan, quien fue condenado por el ataque a soldados en Fort Hood el 5 de noviembre de 2009. La decisión se tomó tras recibir críticas de republicanos, demócratas y líderes religiosos.
Trump había considerado que la difusión pública “podría haber sido un fuerte elemento disuasorio para que el mundo presenciara cómo Estados Unidos trata a terroristas y ESCORIA como Hasan”. Sin embargo, reconoció que “personas bien intencionadas preferirían no ver la ejecución en una transmisión pública”.
El vicepresidente JD Vance declaró que no vería la transmisión. Representantes de la Iglesia católica y el arzobispo Paul S. Coakley cuestionaron la propuesta y expresaron su oposición a la pena de muerte, calificando la iniciativa como “promoción bárbara de una cultura de la muerte”.
Detalles sobre la ejecución y antecedentes del caso
El Pentágono mantiene el 3 de diciembre como la fecha programada para la ejecución de Hasan por pelotón de fusilamiento. Los familiares directos de las víctimas podrán presenciar la ejecución en persona si así lo desean. La propuesta de transmitir el evento en vivo generó preocupación por el riesgo de fomentar la radicalización.
Nidal Malik Hasan, psiquiatra del Ejército con rango de mayor, atacó a soldados en Fort Hood utilizando una pistola con mira láser y gritando “Alá akbar”. En su juicio en 2013, Hasan declaró que buscaba impedir que soldados fueran enviados a Afganistán para matar a musulmanes, pero un juez militar le prohibió usar ese argumento como defensa. Hasan quedó paralizado de la cintura para abajo tras recibir un disparo por la espalda y actualmente utiliza silla de ruedas. Podría solicitar un aplazamiento prolongado de su ejecución.
Trump defendió el uso del pelotón de fusilamiento y afirmó: “Realmente no me importa cómo se vaya, siempre y cuando se vaya”. La última ejecución de un militar estadounidense mediante pelotón de fusilamiento no se ha realizado desde la Segunda Guerra Mundial. La ejecución militar más reciente fue el 13 de abril de 1961, cuando el soldado John Bennett fue ahorcado.
